El cliente llegó con una cifra clara en la cabeza: el total de su pérdida. Alex también esperaba ver ese número convertido en cheque. Pero La Ajustadora puso sobre la mesa el expediente completo: deducible, límite, valoración y coseguro.
La frustración del cliente no venía solo del dinero. Venía de la sorpresa. Alex entendió que una explicación omitida durante la venta puede convertirse en enojo durante la reclamación.