Alex mira el expediente y quiere responder rápido: “La CGL debe encargarse”. La Ajustadora no lo deja terminar. Abre cuatro carpetas: A, B, C y pagos suplementarios. “No me digas que hay un problema”, le dice. “Dime qué clase de problema es.”
Luna observa al dueño del negocio. Para él, la lesión, la carta del abogado y la factura médica forman una sola tormenta. Pero para la póliza, cada reclamo toca una puerta diferente.